El “bullying” (palabra de origen inglés) desgraciadamente se ha puesto la voz de alarma en los colegios e institutos, la verdad esto no es nada nuevo en Educación, pero ya son muchos los casos que aparecen diariamente en los centros educativos. Los últimos datos de la Comunidad Valenciana son de 532 presuntos de acoso y 655 de ciberbullying. Estas no son unas simples cifras, sino que detrás de cada uno de estos casos ha habido o hay un sufrimiento; fruto de una injusticia individual o social. A esa persona se le ha privado de libertad de recibir una Educación digna, exactamente con las mismas oportunidades que al resto de alumnado. El miedo, la impotencia, ansiedad, vergüenza, frustración, tristeza, culpa, dolor… se apoderan de una mente que debería centrarse exclusivamente en los estudios para llegar a conseguir lo que cada uno se proponga. En estos momentos a algunas personas se les ha privado de este derecho.

Las causas en la que se originan el bullying o ciberbullying son diversas y múltiples. Ya sean envidias, celos, afán de superioridad o protagonismo, repetir conductas que uno vive en su entorno familiar cómo episodios violentos o agresiones verbales…

Para prevenir el bullying, desde mi punto de vista, la clave está en los centros escolares. En primer lugar,  el cuidado y vigilancia de los patios por parte del personal del centro educativo es muy importante. En segundo lugar, en el transcurso de los cambios de clase sobre todo en Secundaria. Por otro lado,  el profesorado debe de estar atento a como se desarrollan las relaciones interpersonales de algunos alumnos en sus clases, a menudo la forma de actuar de los acosadores es intentar humillar o faltar el respeto a la persona acosada para que éste sienta vergüenza  delante de un grupo que le siguen la corriente. Todo esto se agrava si recibe ciberbullying o agresiones físicas después de las horas lectivas.

Una forma de percatarse por parte de los padres de que ocurre algo en el colegio o instituto suele ser el no querer ir al colegio, pedir un cambio de centro, el descenso de las notas, apatía continua en el entorno familiar , no querer hablar con los padres  y refugiarse en su habitación, tener miedo a salir a la calle solo o de ir a realizar una actividad con otras personas…  bullying

La acosada puede llegar a sufrir secuelas psicológicas de por vida. Es inevitable que esas secuelas afecten a la personalidad, si se sufre bullying en edades de la pre adolescencia o adolescencia, y no se trabaja con un especialista para borrar o invertir las situaciones de sufrimiento o angustia que hayan atravesado estas personas. Cuando llegué a la edad de adulto se repetirán unos patrones conductuales que en su mente le harán retornar al pasado. Ejemplo: Si a una persona le ponen un mote despectivo en el colegio y recibe constantes burlas e insultos por parte de compañeros y compañeras e incluso se extrapolan a la sociedad. Cuando llegué a la edad adulta sus miedos siguen estando ahí, las relaciones interpersonales serán un desafío cada día, llegando a no querer comunicarse con otras personas por miedo de que les hagan daño emocionalmente.

Son muchos los medios que se han hecho eco de este problema social que lleva a muchos y muchas personas acosadas a un triste final. Desde luego creo que ahora mismo hay gente que sufre en silencio, que sepan que no están solos. También hay mucha gente especializada en el tema que los pueden ayudar, abiertos a escucharles y a proporcionarles soluciones.