Este proyecto se inició en septiembre de 2015, después de mantener una larga e interesante conversación con una persona que aprecio mucho. Me planteé dar a conocer mi experiencia como persona, alumno y maestro. Pasaron unos días y la idea no desaparecía de mi cabeza, sobre todo me rondaba el pensamiento de aportar algo a otras personas, día y noche le daba vueltas. Me quito muchas horas de sueño, la verdad. Al final, tome la decisión de comenzar este bonito camino. No tengo nada que perder, aunque pueda cometer errores. Mi vida sería aburrida sino emprendo iniciativas y riesgos. Iría en contra de mi persona y no me gusta tener luchas internas.


Pienso que con mi aportación puedo ayudar a otras personas. Jóvenes que en este momento no saben qué hacer con su vida o se han quedado estancados. Yo también pasé por esa crisis de existencia cuando fui adolescente, dónde te preguntas ¿qué hago ahora con mi vida?
Quién no se ha hecho esta pregunta alguna vez. Ya sea cuando has tenido que escoger los estudios, al finalizarlos, dejarlos o si has querido cambiar de trabajo, estilo de vida…
También quiero dar a conocer a otras personas la forma que tengo de entender la Educación. Quiero sumar mi grano de arena y apoyar a todos aquellos maestros/as y profesores/as que con sus iniciativas en sus aulas buscan una Educación diferente, adaptada a los niños y jóvenes de hoy en día.
Educar a las personas, conocerlas, escucharlas, saber qué inquietudes tienen, son los primeros pasos para progresar en su aprendizaje. Antepongo solucionar un problema individual o del grupo clase antes de iniciar un nuevo tema o contenido, bien lo saben los alumnos que he tenido y tengo en este momento. Es muy importante que el grupo este emocionalmente estable y cohesionado para que todos avancen, es decir, tener la misma sintonía. Si no es así, hay que trabajar este aspecto. Mis alumnos quiero que sean ante todo buenas personas para ello, trabajo la inteligencia emocional. Todo maestro/a o profesor/a debemos de llegar a nuestros alumnos, ser capaces de sorprenderlos, emocionarlos e ilusionarlos para que disfruten de su aprendizaje. Para que todo esto funcione el primero que debe estar motivado y disfrutando de lo que hace es el profesor. Pienso que el éxito de las escuelas, es que los niños vayan motivados al colegio. Contra mayor motivación de tus alumnos vais a sacar mayor productividad de ellos, y a la vez más va aprender el maestro. Me considero un maestro inquieto, con muchas ganas de seguir aprendiendo cada día algo de mis alumnos.
La semana pasada realizando una actividad que ya veréis en el libro “Yo me siento…” Una alumna comentó que dormía muy pocas horas y le pregunté qué problema tenía para dormir tan pocas horas. Me puse a mí de ejemplo, yo duermo pocas horas por diversas circunstancias en mi vida que me afectan… en ese instante un alumno levantó el brazo y me dijo:
– Saimon, cómo puede ser eso, ¿Cómo puedes?
– ¿Cómo puedo qué?
– Dormir tan poco y llegar a clase con tanta energía. Todas las mañanas estás contento.
– Todo esto lo hago por vosotros.
Hasta el momento el proyecto, está siendo un recorrido arduo y con muchas trabas. Sabía que no iba a resultar fácil. Todo en esta vida me ha costado mucho esfuerzo; esto no iba a ser menos. Por eso, cada paso que avanzo me hace creer que vale más la pena sacar este proyecto adelante.